“Los riesgos de la contaminación del aire son ahora mucho mayores de lo pensado o entendido, sobre todo para la enfermedad cardíaca y los accidentes cerebrovasculares”, ha explicado la doctora María Neira, directora del Departamento de la OMS para la Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud, quien ha recordado que “pocos riesgos tienen un impacto mayor en la salud global hoy en día que la contaminación del aire”.

“La evidencia señala la necesidad de una acción concertada para limpiar el aire que todos respiramos”, ha añadido. Precisamente, la OMS pretende poner en marcha una plataforma que tenga como objetivo la calidad del aire y la salud para generar mejores datos sobre las enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y reforzar el apoyo a los países y ciudades a través de orientación, información y evidencias sobre los beneficios sanitarios de las intervenciones.

“La contaminación del aire excesivo es a menudo un subproducto de las políticas no sostenibles en sectores como el transporte, la energía, la gestión de residuos y la industria. En la mayoría de los casos, las estrategias más sanas también será más económico en el largo plazo debido a los ahorros en los costos de atención de la salud, así como las ganancias del clima”, ha advertido, por su parte, el doctor Carlos Dora, coordinador de la OMS para la Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud.

El riesgo del aire interior, a debate

Las estimaciones de la OMS se basan en los últimos datos de mortalidad, correspondientes a 2012, así como en las evidencias sobre riesgos para la salud de la exposición a la contaminación del aire, establecidas mediante un mapeo global. Después de analizar los factores de riesgo, la OMS estima que la contaminación del aire en interiores se vinculó a 4,3 millones de muertes en 2012, producto de las cocinas de carbón, la madera y las estufas. Cerca de 2,9 mil millones de personas en todo el mundo utilizan la madera, el carbón o el estiércol como combustible primario para cocinar.

En este sentido, la doctora Flavia Bustreo, subdirectora general del grupo de Familia, Salud de Mujeres y Niños de la OMS, ha advertido de que son las mujeres, los niños y los ancianos los que más sufren. “Las mujeres y los niños pobres pagan un alto precio por la contaminación del aire en interiores, ya que pasan más tiempo en casa para respirar en el humo y el hollín de carbón y las estufas de madera del cocinero con fugas”, ha aseverado.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)